Incapaz de marcar su territorio, el periodismo deportivo ha permitido la irrupción de exfutbolistas y entrenadores en sus plataformas de emisión. Son tantos, algunos sin habilidad para argumentarse, llenos de códigos secretos y comprometidos por su falta de ética. Hablan por el instinto y no por la reflexión.

Provienen de camerinos donde con sudores acumularon triunfos y fracasos, forjaron sólidas amistades, pero también incubaron hipocresías, deslealtades y silencios cómplices.

Respecto a la ética, asignatura que tantos de estos comentadores improvisados desconocen, el nuevo presidente del Bucaramanga, Héctor García, dio recientemente una grata lección al renunciar a su condición de empresario activo de futbolistas, días antes de asumir su cargo.

En contraste, varios de los panelistas aludidos trabajan al tiempo dentro del fútbol, participan en los medios y fungen de representantes de jugadores.

Uno de ellos, no hace mucho, amenazó a un reconocido entrenador con destrozarlo desde los micrófonos si no contrataba uno de sus protegidos, lo que en efecto hizo.

Otro, agredió a un hincha después de un partido y amenazó a periodistas que se atrevían a controvertir su comportamiento. Uno más, quiso zanjar diferencias con su compañero, este sí comunicador graduado, con un puñetazo.

Fueron tantos los casos en los que estos flamantes e improvisados oradores, cuando estaban activos en el fútbol, chocaron bruscamente con representantes de los medios, cuando estos requerían de sus conceptos. Con grosería respondían, abusaban de monosílabos en frases vacías y se escondían en sus silencios, fomentando una tensión recíproca.

En este festival de advenedizos, que buscan los altavoces de la radio y la televisión, el perjuicio mayor es para los jóvenes reporteros, obsesionados con su evolución profesional, con el sueño cada vez más difícil de enfundarse el traje de comentaristas.

Injusto es desconocer, que varios de ellos hacen diferencia positiva en sus labores actuales, porque fluyen las ideas en sus frases, se preparan, se animan a opinar desde sus conocimientos, lo hacen sin broncas y entienden que su rol está en el concepto ¡Qué bien por ellos!

Esteban Jaramillo

Esteban Jaramillo Osorio

En Twitter: @estejaramillo