El búlgaro Grigor Dimitrov ganó el torneo más importante de su carrera al vencer este domingo al belga David Goffin, por 7-5, 4-6 y 6-3 y coronarse campeón por primera vez de las Masters 1.000 londinense.

Dimitrov, tercero de mundo, se impuso en dos horas y 30 minutos, el tercer partido más largo del torneo, para ganar el cuarto título esta temporada (Brisbane, Sofia y el Masters 1.000 de Cincinnati).

El búlgaro, primero de esta nacionalidad en ganar la reunión de maestros, se convirtió así en el primer novato en hacerse con el Masters en el año de su debut, después del español Alex Corretja en la edición disputada en Hannover (Alemania) en 1998, cuando derrotó al también español Carlos Moyá.

“Ha sido una semana tremenda, mucha suerte David en la Copa Davis”, correspondió Dimitrov, “gracias a mi novia Nicole (Scherzinger) que has estado aquí todo el tiempo. Ahora un poco de descanso en una playa, me parece buena idea”, añadió el campeón.

Al quedar invicto en todo el torneo, ganando sus tres partidos de la fase de grupos, la semifinal, y la final. Dimitrov recibirá un cheque por 2.549.000 dólares y 1.500 puntos, para acabar la temporada tras el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer, en la mejor posición de su carrera, a 4.455 puntos del jugador de Basilea.

El belga esperaba un partido diferente al del miércoles en la fase de grupos, cuando Dimitrov le apabulló por 6-0 y 6-2 y respondió con todas sus armas. Fue capaz de sobreponerse a la pérdida del primer set donde tuvo ventaja de 2-1, y que cedió a la cuarta oportunidad del búlgaro, para ganar luego el segundo parcial con una rotura en el séptimo juego.

En el definitivo, ambos jugadores mostraron su mejor tenis. Sobrio atrás Goffin, y más espectacular y virtuoso Dimitrov.

El discípulo del venezolano Daniel Vallverdu estuvo a punto de perder su saque en el primer juego cuando tuvo que levantar cuatro puntos de rotura, y una vez salvados robó el saque del belga en el sexto (4-2).

El final fue de un gran tenis, con Goffin defendiéndose con todas sus armas, y Dimitrov atacando. El búlgaro necesitó cinco bolas de partido para hacerse con el título, y el duelo acabó con lo más inesperado, una fácil volea de revés fallada por el de Rocourt al lado de la red.