Desde que los programas deportivos de los mediodías son cada vez más largos y las tertulias nocturnas cada vez más vacías, hay la necesidad de convertir cualquier detalle en un debate público de enorme repercusión. El debate, en realidad, no existe. Pero el simple hecho que las teles lo presenten como tal, a bombo y platillo, los crean de manera artificial. Son debates prefabricados, más por la necesidad de generar polémica que por la necesidad de profundizar en un conflicto.

Estos días, entre las bolsas a los árbitros, la penalización por mostrar lemas bajo las camisetas y las presuntas realizaciones que perjudican (ejem) al Real Madrid, los espectadores viven abrumados. El de las bolsas es más peliculero que otra cosa. El de la falta de repeticiones que atentan contra el club blanco es una estrategia más de Florentino Pérez para presionar a los medios. Y el de la amonestación de los árbitros a los jugadores que muestran un lema bajo su camiseta está abordado desde la superficialidad. En Deportes Cuatro exigían cambiar la normativa para que este tipo de gestos nobles no fueran penalizados. Pero a nivel televisivo, la opción hipotética de no amonestarlo conllevaría muchos más cambios.

De entrada, se incrementaría la cantidad de jugadores que enseñan mensajes en sus camisetas, porque suponen un reclamo a nivel de imagen. A su vez, el aumento de mensajes conllevaría que este tipo de gestos ya no estarían tan justificados. Cualquier pretexto pasaría a ser válido. Los jugadores podrían decidir, por ejemplo, mostrar un logotipo comercial, apoyar un representante político o una ideología, satisfacer a los ultras del equipo con un guiño o dar repercusión a una causa que divida aficiones.

¿Qué método objetivo se usaría para valorar la honorabilidad de un lema? Queda muy bien pedir en la tele que cambien la norma porque el gesto de Juanmi con Pablo Ráez es noble. Pero si las teles quieren realmente plantear este debate, deberían hacerlo no sólo con música triste y palabras compasivas, sino plantear lo que conllevaría a nivel mediático. Precisamente, gracias a las teles, los lemas en las camisetas dejarían de ser gestos generosos para convertirse en un espectáculo publicitario más.

Cosas que no cambian

En el descanso del Barça-Sporting, el realizador de beIN aprovechó para mostrarnos a una bella aficionada de la grada durante un buen rato. Hay cosas que no cambian. La necesidad de buscar mujeres guapas en las que centrar la atención para pasar el rato de espera es tan antiguo como caduco. Seguro que beIN Sports, una televisión moderna, encontrará otro tipo de recursos menos machistas.

Monica Planas

Mónica Planas