River Plate recibió una dura goleada en campo de Talleres antes de disputar la vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores contra Lanús. Los jugadores más importantes del equipo bonaerense no fueron convocados y los cordobeses lo aprovecharon para mostrar una buena versión que sirvió para lograr un contundente triunfo que hizo disfrutar a su público.

Gallardo alineó un equipo alternativo, repleto de jóvenes jugadores que apenas gozan de minutos de manera habitual. La aparición más llamativa fue la de Nahuel Gallardo, hijo del técnico, que ocupó el lateral zurdo. Una apuesta atrevida que en este caso no resultó.

La inexperiencia le pasó factura a River desde el inicio. Talleres mandó con la pelota en su poder y llevó todo el peso del juego hasta que poco a poco los jugadores millonarios reaccionaron. Torres y Rojas, en el lado local, fueron los más activos, y en el conjunto visitante destacó el central Barboza, con una potente arrancada y un disparo ajustado que pudo abrir el marcador.

Sin embargo, cuando menos se esperaba, Rojas volvió a intervenir con desparpajo en el costado zurdo, atrajo rivales y asistió a Ramírez, quien batió a Batalla con un disparo potente dirigido al primer poste.

En la segunda mitad River no encontró el ritmo y buscó ataques en situaciones dispersas, sin ideas claras. Mucho más resolutivo fue Talleres, que generaba problemas cada vez que imponía un ritmo más alto. De esa forma Olaza rozó el segundo con un magnífico disparo que se estrelló en la madera.

Gallardo empezó a mover el banquillo a partir del minuto 65 pero lejos de mejorar, River encajó el segundo en una excepcional combinación de Talleres desde campo propio. Un destacado Olaza la inició y Ramírez volvió a finalizar en el área.

Con el segundo tanto River se rompió y la defensa quedó desnuda. De esa forma Torres anotó el tercer tanto en un mano a mano ante Batalla y poco después Olaza anotó desde el punto de penal su merecido gol.