Real Cartagena cumplió su tarea y logró conservar la ventaja obtenida en el duelo de ida, tras empatar 1–1 en su visita a Deportivo Pereira, un resultado que los deja entre los cuatro equipos que buscan el título del segundo semestre. Los dirigidos por José Fernando Santa sueñan con el ascenso y esperan ahora a Llaneros en la siguiente ronda.

Con la obligación de darle vuelta a un 0–3 en contra, los ‘matecañas’ saltaron a la cancha del Hernán Ramírez Villegas presionando y poniendo contra las cuerdas a su rival. Desde muy temprano se generaron un par de opciones peligrosas que hacían pensar que el objetivo podría cumplirse, y más con la aparición de la primera celebración de Harold Reina (13 PT), quien se encargó de recortar las distancias.

Un golpe del cual le costó reponerse a Real Cartagena, que lucía confundido y sin capacidad para recuperar la pelota. Esta situación los obligó a replegarse cerca de su área y soportar la arremetida de un rival que buscó en los ataques por los costados las vías más propicias para hacer un segundo gol antes del final de la primera parte.

Ante dicha actitud, las opciones con peligro no faltaron, pero la puntería si se convirtió en un aspecto que evitó que Pereira estuviera más cerca de emparejar el global. Los ‘heroicos’ contaban con la buena labor del portero Luis Hurtado y se esperanzaba con algunos contragolpes para generar sustos en una defensa ‘matecaña’ que pocos apuros afrontó.

Tras el descanso, el panorama del encuentro poco cambió, los dirigidos por Alberto Bulleri regresaron con la misma vocación ofensiva y, de nuevo, generaron claras oportunidades de gol. Cristian Cangá y Jhon Montaño estuvieron cerca de lograrlo, pero el portero de los ‘heroicos’ seguía con su buena actuación y lograba darle cierta tranquilidad a su equipo en medio de tanta exigencia defensiva.

El tiempo transcurrió y el cansancio hacía mella en el rendimiento físico de Pereira, situación que le permitió a Real Cartagena mayor tenencia de la pelota y la generación de jugadas con peligro sobre el arco defendido por Matías Degrá. La confianza en el ataque aumentó y Jhon Vásquez (40 ST) se encargó de sentenciar la clasificación con un tanto que cerró con broche de oro su paso a las semifinales.

Desde el punto penalti, Leones logró clasificar a la seminal en la B

Leones semifinalista

Leones de Itagüí no la tuvo fácil para superar a Orsomarso y tuvo que llevar la serie hasta los penales para lograr su cupo entre los cuatro semifinalistas que sueñan con el título del segundo semestre en el Torneo de Ascenso. Los 90 minutos sentenciaron un resultado final de 1-0 a favor de los dueños de casa y, en los tiros desde los 12 pasos, contaron con mayor puntería y así podrán seguir su camino hacia el anhelado ascenso.

Desde los primeros instantes se vio un encuentro parejo y disputado, con dos equipos aguerridos y ordenados en defensa. Los antioqueños generaron varias opciones de gol, pero se encontraron con un Óscar Ramos firme en el pórtico de la visita. Por su parte, los de Palmira esperaban en su terreno de juego e hicieron del contragolpe una herramienta que los tuvo cerca de ampliar la diferencia.

Con el pasar del tiempo, la desesperación se apoderó de los jugadores conjunto ‘felino’, quienes empezaron a buscar todo tipo de alternativas para romper el férreo cerco defensivo de Orsomarso. Y fue por la vía del tiro libre como lo lograron: Wílmar Cruz (32 ST) emparejaba la serie y le devolvía la ilusión a los dirigidos por Juan Carlos Álvarez.

Aunque los visitantes intentaron buscar el empate que los clasificara, no contaron con claridad en la definición y dejaron su suerte en la decisiva definición de los penales.

Ya en la serie desde los 12 pasos, Leones fue el más efectivo y superó 4-2 a su complicado rival. Michael López y Junior Murillo desperdiciaron sus cobros y permitieron a los antioqueños seguir con vida en ese sueño de llegar por primera vez a la máxima categoría del balompié colombiano.

Llaneros clasificó a las semifinales y superó a un Quindío desmotivado.

Llaneros

Momento histórico para Llaneros, que con su victoria 3–1 sobre Deportes Quindío sentenció una llave de cuartos de final en la que sorprendió, pero también dejó ver que atraviesa por un gran momento futbolístico para soñar con el ascenso. Mientras que para los de Armenia fue una triste despedida del Torneo con ocho goles en contra y con el riesgo de ceder el liderato en la reclasificación.

Como se esperaba, el conjunto ‘cafetero’ saltó a la cancha con la urgencia de recortar la extensa diferencia que traía a cuestas, y desde los primeros minutos generó algunas llegadas que fueron bien resueltas por el portero Jorge Soto. Pero esas ansias por ir en busca del gol, generaron muchos espacios en defensa y esto lo aprovechó la visita para generar problemas.

En medio de la ansiedad de Quindío, las cosas se complicaron aún más. Una pena máxima decretada por el juez central fue bien aprovechada por Jhon Velásquez (11 PT), quien desde muy temprano fue sentenciado el paso de Llaneros a las semifinales. Un duro golpe que terminó de hundir la moral de los de Armenia, quienes intentaron lograr el empate con algunas intenciones que carecieron de profundidad.

Con la impotencia de los locales y la comodidad de un rival que administraba la ventaja, fue transcurriendo el tiempo. El tránsito de balón en el mediocampo y las pocas llegadas de peligro eran evidentes entre dos rivales que afrontaban dos situaciones opuestas. El buen planteamiento táctico de Llaneros le sirvió para ir por más y, de nuevo, Velásquez (40 PT) se hizo presente en el marcador y amplió la distancia a siete tantos. Ya para el cierre del primer tiempo, el experimentado Wilson Carpintero (45 PT) intentó devolverle la honra al conjunto ‘cafetero’ con el descuento.

Tras el descanso, poco cambió el panorama del partido. Quindío intentó la igualdad para sumar en la reclasificación, pero lo hacía sin orden y sin ideas, la resignación era evidente. A su mal momento, se sumó la expulsión de Andrés Rivera, quien vio la tarjeta roja por una falta peligrosa. Todas estas situaciones beneficiaban a los de Villavicencio, quienes esperaban en su terreno de juego y dejaban que el reloj siguiera su ritmo.

Poco para destacar de un duelo desequilibrado desde los números y desde lo psicológico, lo único que esperaban los jugadores era darle trámite al fútbol y el sonido del pitazo final. En medio de tanto conformismo, llegó una tercera celebración para Jairo ‘Viejo’ Patiño y sus muchachos, Mario Álvarez (33 ST) dio cifras definitivas a una lleva llena de polémicas y sorpresas.