Fabián, Feddal, Durmisi, Sergio León y Tello pasan a la historia por marcar los goles en la victoria 3-5. Primera vez que Betis hace cinco goles en el Sánchez Pizjuán en 60 años.

Hierve la que, al menos este día de Reyes, es Ciudad del Betis. Sevilla volvió a ser verdiblanca después de un derbi histórico que mete en los libros a Fabián, Feddal, Durmisi, Sergio León y Tello, los jugadores que pasarán a la historia como los primeros que hicieron cinco goles para el Real Betis en el Sánchez Pizjuán desde la inauguración del templo de Nervión. Un gran Betis había hecho cuatro en 1958 en el estreno oficial verdiblanco. Grandes mitos verdiblancos, entre ellos Gordillo que lo vio desde la grada, no habían conseguido semejante hazaña. El triunfo, sin duda, tiene un enorme valor simbólico para el Betis, que pelea hace años por cambiar el orden establecido hace más de una década por el Sevilla. Su triunfo encendió todas las casas verdiblancas de la ciudad y apagó las sevillistas. Su equipo se mostró tan o más frágil que el de Berizzo y que tuvo una parálisis fatal en los minutos 63 y 64, cuando se rompió el partido.

Fue una noche grande que casi no cabe en una crónica. Fabián devolvió a los 22 segundos el golpe que hace años recibieron los béticos con el gol de Reyes a Adrián en el Sánchez Pizjuán. Sin embargo, el Sevilla respondió bien al golpe. Como si no se lo creyese, el Betis, de verde talismán como en el Bernabéu, no defendió bien una falta lateral. Ben Yedder, poco más hizo en el derbi, metió su bota izquierda y empató. Barragán se rompió y aparecieron mil fantasmas en el Betis, que sin embargo sigue teniendo la bota mágica de Joaquín. El genio de El Puerto, pocos más disfrutarían tanto del partido, golpeó con maestría una falta y Feddal entró como un bisonte para marcar el 1-2. De ese golpe también se repuso el Sevilla con paciencia y explorando bien la zona que había quedado ciega en el Betis. Francis era un parche y por allí se juntaron Banega, Escudero, Mudo y Nolito. El 2-2, sin embargo, llegó por la derecha. Navas centró, Vázquez tocó y Kjaer aprovechó un paso adelante en falso de Adán. De ahí al descanso, el Betis pasó un suplicio. Vázquez tuvo el 3-2 en un cabezazo.

Al Betis le salvó el silbato de Gil Manzano y volvió como nuevo tras el descanso. Bien puesto, empezó a masticar el partido como le ha enseñado a hacer Setién. Amasó la bola y encontró en Fabián, que se doctoró como jugador grande, Boudebouz y Guardado tres piezas fantásticas. El mexicano disparó al palo y, minutos después, el argelino localizó con su visor a Durmisi, la flecha danesa, entrar por la izquierda. La herida del 2-3 se hizo más dolorosa un minuto después. Tello, la bomba atómica de Setién en el banquillo, salió desatado y encontró a Sergio León. Como el partido estaba loco, un Sevilla anárquico y con Nzonzi naufragando y sólo con la batuta de Banega se fue arriba con todo sabiendo que algo pasaría dentro de la atmósfera eléctrica que rodeaba el derbi. Y lo encontró. Lenglet hizo el 3-4 y, por un momento, el Sevilla pensó en rescatar un punto. Pero esta noche era para el Betis. Tello le puso la rúbrica a un derbi con manita y para la historia.

El colombiano Luis Muriel entró a los 68 minutos por Nolito. Jugó como segundo punta en el medio de los centrales, buscó la pelota por los costados pero no tuvo claridad para forzar el empate.